domingo, 1 de enero de 2012


http://www.myspace.com/sacredthrash/music/songs/terremoto-84231896

ESTO ES THRASH!!!!!!

1/01/12
Gira de la "RESISTENCIA" 2012

Para la fecha del 7 de Enero del 2012 en San Andres de Giles vamos a estar saliendo en un micro desde el barrio de la Paternal...en este festival vamos a estar presentando oficialmente nuestro nuevo material discografico "RESISTENCIA"... Se suman al acto los amigos de DARK WARRIOR.El costo de compartir este viaje en el bondi thrashero es de $80...incluye pasaje idad/vuelta Bs.As.-S.A.de Giles..acceso al predio y al Festival...salimos el sabado 7 a las 17.00hs y volvemos el
domingo 8 a las 17hs...asi que los que vayan minimo bolsa de dormir..el lugar cuenta con duchas...baños y parrillas y se reservan los lugares solo con una anticipacion de $40 a las siguientes direcciones de mail: sacredthrash@gmail.com o a thrasher_malditos@hotmail.com No te pierdas esta verdadera gira de la muerte!!!!!

jueves, 21 de julio de 2011

BASTA DE GATILLO FACIL!

21/07/11
Homenaje del Thrash a Javier Rojas Perez ( el Colo) guitarrista de la banda thrasher Exterminio, asesinado por el cabo Diego Centurion de la Policia bonaerense.

A Javier Rojas Pérez lo asesinaron el 23 de julio de 1995 en Wilde. Una patrulla de la comisaría sexta de Lanús salió, en horas de la madrugada, a buscar a una supuesta patota que había matado a otro joven de la misma edad, en Monte Chingolo. En la pizzería Cadorna, Rojas Pérez no se resistió cuando Centurión, pistola amartillada en la mano, le dijo que debía salir a la calle, junto con otras personas que estaban en el negocio. El policía lo tomó de los cabellos y le apuntó a la cabeza con su Astra 100, 9 milímetros. En ese momento se escuchó el disparo.

En septiembre de 1995, el juez de instrucción Miguel Navascues le dictó la prisión preventiva a Centurión por el delito de homicidio simple con dolo eventual. En el cierre del juicio oral, el 3 de julio de 1997, la Sala III de los tribunales de Lomas de Zamora cambió la carátula por la de “homicidio culposo” por entender que el policía sólo cometió “una imprudencia” y que no tuvo intención de matar. La primera condena fue a tres años de cárcel en suspenso, sin cumplimiento efectivo de la pena.

En consecuencia, Centurión quedó en libertad en forma inmediata.

En agosto de 1997, el fiscal del juicio, Eduardo Tubio, que había pedido 15 años de prisión para el policía por homicidio simple, apeló la sentencia ante la Suprema Corte provincial. En diciembre de 1999, siguiendo el lineamiento trazado en el dictamen del por entonces procurador general Matías de la Cruz, la Corte bonaerense resolvió anular ese primer juicio y realizar uno nuevo, pero hasta 2005 la causa transitó por una serie de cambios.

La modificación del Código Procesal Penal hizo que la causa recayera en la Sala III de la Cámara de Casación que, en vez de disponer un nuevo juicio, ordenó modificar la primera sentencia y volvió a la figura del “homicidio simple con dolo eventual”, con una pena de entre 8 y 25 años. La Sala III de Lomas dispuso, en junio de 2007, que la pena de Centurión sea a nueve años de prisión efectiva. En julio de 2007 la defensa apeló la sentencia en Casación, que a mediados de 2008 confirmó el fallo.

Ante esa situación, los defensores recurrieron ante la Suprema Corte de Justicia bonaerense. La prescripción del fallo se iba a producir el 3 de julio próximo, al cumplirse 12 años de la primera sentencia en el juicio oral por el crimen. De todos modos, la Suprema Corte debía expedirse el 18 de junio, para darle a la defensa de Centurión los diez días hábiles para que puedan preparar la apelación ante la Corte Suprema nacional. “La confirmación del fallo fue el 17 de junio, un día antes de la fecha real de prescripción”, explicó Gabriela Rojas Pérez. Son 12 años los que puede estar sin sentencia firme un procesado por homicidio.

“A mi hermano lo mató un agente del Estado. Si el Poder Judicial dejaba prescribir la causa, era como matarlo de nuevo. ¿Qué más quieren de nosotros? Hace 14 años que venimos peleando solas porque, lamentablemente, no hay una sociedad que acompañe”, sostuvo la hermana de Rojas Pérez

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SACRED THRASH

UNIDAD - LUCHA - RESISTENCIA

OTRO POLICIA MATANDO A UN INOCENTE....Y COMO CASI SIEMPRE JOVEN Y TRABAJADOR

“Los policías no sirven para nada”, gritó la mamá de Ariel Domínguez al llegar a la esquina de Paseo Colón y Humberto 1º, cuando el cuerpo de su hijo estaba todavía en el lugar. “Los policías no sirven para nada, cerca de mi casa atropellaron a un chico y han cometido delitos. No sirven para nada.” La mujer lloraba desconsolada, abrazada a una amiga de Ariel. Leonardo, hermano del joven víctima, aseguró que “no hay error de la policía. Errores podemos cometer nosotros, lo de la policía es negligencia”. Con serenidad, Leonardo sostuvo que “es mejor tener un delincuente libre que una persona inocente muerta en las calles. Mi hermano venía de trabajar, era inocente”. Agregó que “no puede ser que por una confusión, por un error o como lo quieran llamar, hoy nuestra familia esté deshecha, esté desintegrada. El dolor que hoy estamos sintiendo todos y que sienten mis viejos no lo va a reparar nada”. Leonardo concluyó que “si es verdad que alguien robó una billetera, como dicen, igual no se justifica que maten a nadie. Estas cosas no tienen que pasar nunca más”.

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/subnotas/3-54784-2011-07-21.html

viernes, 26 de febrero de 2010

FESTIVAL NUNCA MAS 3

Yo canto por los desaparecidos,
porque no perdono ni me olvido.
Canto por el asco que yo siento
cuando veo genocidas sueltos.

Canto porque no puedo olvidarme
de la noche de los lápices.

Yo canto por los desaparecidos,
porque no perdono ni me olvido.

Canto para que no vuelvan nunca
los asesinos de la dictadura.

Canto porque no me cicatrizan
mis muertos de Malvinas.

Pueden tirarnos al fondo del Río de la Plata,
enchufarnos a 220 y darnos picana,
pero nunca podrán jamás hacernos callar.
Vamos a cantar hasta morir por los Desaparecidos.

Canto porque somos argentinos,
heridos pero no vencidos.

Canto porque sangran las heridas de las tumbas clandestinas.

Canto porque hay hijos de puta libres gracias a un indulto.

Cantamos en plaza de mayo, porque no olvidamos ni perdonamos
yuta, palos, gases y balazos.

Vamos a cantar hasta morir por los Desaparecidos.


Fabian Mateos

viernes, 26 de junio de 2009

Despues de casi 14 años se hizo Justicia?


LA PLATA.- Fue un fallo de último momento, que evitó que la causa por el homicidio de Javier Rojas Pérez, un presunto caso de "gatillo fácil" ocurrido hace ya catorce años frente a una pizzería de Wilde, quedara cerrada por prescripción; un resultado que la familia del joven asesinado buscó evitar a toda costa.
Diego Centurión, el ex policía condenado primero a tres años de prisión y luego a ocho por ese hecho, estuvo a punto de quedar libre de cargos por el mero transcurso del tiempo: dentro de pocos días se cumplen doce años de la primera de esas condenas, y son justamente doce años los que un acusado de homicidio puede pasar sin sentencia firme.
La Suprema Corte de Justicia bonaerense rechazó el miércoles un recurso presentado por la defensa de Centurión, el policía que el 23 de julio de 1995 mató a Rojas Pérez de un balazo en la cabeza, durante un procedimiento de identificación, luego del asesinato de un paraguayo a manos de una patota. Rojas, de 23 años, murió en el acto; Centurión fue juzgado por un tribunal de Lomas de Zamora y condenado, casi dos años más tarde, a tres años de prisión en suspenso por homicidio culposo, por entender que no tuvo intención de disparar su arma.
En los casi doce años que pasaron desde entonces, el trámite judicial tuvo muchas idas y venidas: no sólo por la sucesión de recursos y apelaciones, sino porque atravesó los vaivenes de sucesivas reformas legales. Primero, pasó al Tribunal de Casación Penal, que en 2005 condenó a Centurión por homicidio simple (por haber apuntado a la cabeza de un joven desarmado con un arma amartillada). La Cámara Penal le fijó una pena de ocho años de prisión. Pero el abogado del ahora ex policía, Lorenzo Fraiese, apeló la decisión de Casación ante la Suprema Corte de Justicia provincial. Y ahí quedó hasta hace tres días, en que la Corte confirmó el fallo, tan sólo un día antes de su prescripción.
Fuentes con acceso al expediente explicaron a LA NACION que el artículo que fija los plazos de prescripción para las causas penales (el 67 del Código Penal), modificado hace cuatro años, da lugar a varias interpretaciones respecto de cuáles son los hechos que pueden "detener el reloj" y evitar que la causa quede cerrada.
Pero el abogado querellante, Adrián Albor, dijo que lo natural en su caso era adoptar "la interpretación más cautelosa" y considerar que el trámite podría prescribir el próximo 3 de julio, cuando se cumplan doce años de la primera condena a Centurión, por homicidio culposo. "Desde la última modificación, en 2005, no hay precedente sobre el particular", señaló Albor.
Gabriela Rojas Pérez, hermana del joven muerto, pasó los últimos doce años luchando por justicia: "Tuve una sensación de soledad absoluta. Estuve esperando una especie de indignación colectiva, y eso no ha pasado. Creo que las cosas pasan porque, como sociedad, las permitimos". Y argumentó que el alargamiento de los plazos es también pernicioso para las víctimas.
El presidente del Colegio de Magistrados y Funcionarios bonaerense, el juez Carlos Lami, reconoció: "Los jueces penales están inundados de causas y por eso los plazos procesales se alargan tanto". En su visión, la solución radica en "reducir la cantidad de causas con las que debe lidiar cada juzgado". El abogado de Centurión dijo que su defensa no apostó a la prescripción: "No queríamos eso. Centurión es una muy buena persona; cometió un error y ahora estoy luchando para que tenga una condena justa".

A 14 años del asesinato de javier Rojas Perez (el Colo)

Después, por Eduardo Galeano (texto aparecido en la revista La Maga el 7 de agosto de 1996) Fue asesinado en una cervecería en los suburbios. Un policía lo mato por error, o porque andaba con una guitarra y tenia el pelo largo y no sabia bajar la cabeza ante la autoridad. El policía lo agarro por el pelo, le metió el caño de la pistola en un ojo y le disparo. Javier Rojas fue enterrado en Buenos Aires. Y mientras en Buenos Aires se abría la tierra para recibirlo, muy lejos de allí en Antofagasta, tembló la tierra donde Javier había nacido. Un maremoto venido muy del fondo de las aguas sacudió violentamente aquellas costas, mientras el entierro ocurría. Y Gabriela la hermana de Javier, pensó que Dios no existe pero los Dioses sí. Desde la noche que murió Javier, Gabriela perdió el olfato. Dejo de sentir el olor de las plantas, que habla por ellas, y el olor de las pieles, que revela a la gente, y el olor de los libros viejos, que es olor del tiempo en que fueron leídos. Ayelén, la hija de Gabriela supo de la muerte del tío y lloro hasta vaciarse: Después consulto el asunto con su mejor amiga, Una pajarita invisible que duerme arriba del ropero y se llama Bocasuscia, por su tendencia a las malas palabras. Y tras mucho charlar con la pajarita Ayelén pregunto a su abuela: - Sí Javier no esta ¿donde esta? -En el cielo-dijo la abuela. Y la niña quiso saber: -Y en el cielo ¿hay policías?